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domingo 12 de octubre de 2008 | |

El Poeta Joven del Perú

Recibi, un comentario de un usuario de internet de forma anonima, y muestro aquel artículo por ser de interes para todos

El Poeta Joven del Perú fue por años, por lo menos hasta la década del 80, un premio mítico creado, organizado y promovido por el poeta Marco Antonio Corcuera, líder de Cuadernos Trimestrales de Poesía, un grupo que editaba una interesantísima revista del mismo nombre.La primera versión fue en 1960. Aquella vez los ganadores fueron Javier Heraud y César Calvo. Los finalistas resultaron, si mal no recuerdo, Juan Ojeda y Luis Hernández. En 1965 lo ganaron Wiston Orrillo y Manuel Ibáñez Rossaza. En 1970, Julio Carmona. En 1975, José Watanabe. En 1980, Jorge Eslava. En 1985, Luis Eduardo García. En 1990, David Novoa. En 1995, Enrique Hulerig. Esta fue la última vez que el poeta Marco Antonio pudo convocarlo, pues en adelante ya no pudo contar la ayuda material de los auspiciadores y, además, su salud estaba resquebrejada.No obstante la desaparición del concurso, su magnífico legado fue continuado de alguna manera por sus hijos, quienes crearon entonces la Fundación Marco Antonio Corcuera, encargada de preservar la obra del poeta y propiciar reconocimientos a creadores peruanos y extranjeros.Cuando hace unos meses leí en diarios y revistas que el Centro Cultural de España en asociación con Lustra Editores convocaba al premio Poeta Joven del Perú 2008, automáticamente pensé que los organizadores se habían contactado y puesto de acuerdo con la Fundación. Era lo lógico. El premio funcionaba gracias a una sumatoria muy simple: Premio poeta joven del Perú = Marco Antonio Corcuera. Sin embargo, hasta donde sé los hijos del creador del galardón han iniciado acciones judiciales para corregir esta falta.En principio, no creo que los nuevos promotores del Premio ignoraran quien era Marco Antonio Corcuera y borraran de un plumazo 35 años de historia. Nada costaba -y si costaba qué- pedir permiso, conversar, aliarse o asociarse con los herederos de don Marco Antonio. Al parecer, el Centro Cultural de España y Lustra Editores optaron por lo más simple y vergonzoso: como ya nadie convoca el Premio, me apropió del nombre y lo lanzo por mi cuenta con bombos y platillos. Se trata simplemente de una deslealtad. Es pura falta de amor, gratitud, fidelidad y honor.